Luis Malebrán, el corazón del Teatro Candor
Estrenaron la obra “Fiebre de oro en alpargata” en la comuna de Curacautín, en el sur de Chile.
Más de una lágrima rodó por las mejillas de sus protagonistas. La emoción fue inevitable al recibir los aplausos del público de Curacautín, reconocimiento que coronó el estreno de la obra “Fiebre de oro en alpargata”, presentada por la Compañía de Teatro Candor, integrada por funcionarios del Hospital José Luis Arraño. Fue un momento cargado de simbolismo, donde también afloraron los recuerdos de Juan Guillermo Collao, cuya vida inspiró esta creación teatral estrenada en la Región de La Araucanía.
“Fue muy emocionante. Eso fue lo que sentí, me llegó a lo más profundo, a mí y a mis compañeros”, relata el dramaturgo, director y actor Luis Malebrán al recordar la experiencia vivida en Curacautín. La presentación se concretó gracias al IX Programa Cultural de la Unión Comunal de la Cultura, iniciativa financiada por la Mesa CAT, que permitió llevar esta historia al escenario y compartirla con nuevas audiencias.
Fiebre del oro
El kinesiólogo Luis Malebrán, oriundo del Barrio Norte —donde aún residen sus padres— se conmueve al rememorar tanto la presentación de la obra como su génesis. Fue en el contexto de sus atenciones profesionales donde conoció a don Juan Collao, vecino del sector de Chepiquilla. “Ahí nace todo. Él fue uno de los primeros en llegar a ese lugar. Cuando cumplió 100 años me contó su historia; lo atendí desde los 99 hasta los 100 años y seis meses, cuando falleció”, recuerda.
Por ello, “Fiebre de oro en alpargata” está dedicada íntegramente a Juan Guillermo Collao. “Él quería ver la obra, pero no alcanzamos…”, comenta Malebrán con emoción. El antiguo minero sabía que Luis escribía teatro y quiso que su vida quedara plasmada en una obra. “Me relató sus vivencias en la búsqueda del oro en los cerros de Andacollo, sus aventuras desde los cinco años, cuando comenzó la crisis del salitre y la fiebre del oro marcó la historia local”.
“Lamentablemente, don Juan no pudo ver la obra”, afirma Malebrán. Por eso, asegura que cada función se entrega con total compromiso, “como si nosotros mismos estuviéramos trabajando en las salitreras o en los piques, buscando el metal”.


La génesis
El vínculo de Malebrán con el teatro se remonta al año 2006, cuando la Dirección de Salud impulsó la creación de grupos teatrales en los hospitales. Durante un año se formaron monitores y en el Hospital José Luis Arraño fueron dos quienes asumieron el desafío. “Desde entonces existimos como Compañía de Teatro Candor”, explica.
Reconoce que no fue un camino sencillo, pues no tenía formación teatral. “Lo más cercano al arte fue tocar trompeta en la Banda Instrumental de Andacollo. En quinto básico escribí una obra y gané un concurso, pero nunca pensé que eso marcaría un camino artístico”.
En dramaturgia se define como autodidacta. “Me gusta leer. Me acerqué al grupo para apoyar en la selección de una obra y terminé siendo dramaturgo, director y actor”. Sobre su desempeño actoral, agrega con humildad: “Algo debo tener, porque he obtenido tres premios como mejor actor, además de reconocimientos a mejor actriz, dramaturgia y mejor obra”.
Sus obras
A lo largo de dos décadas de trayectoria, la compañía ha montado 18 obras, considerando dos años de receso por la pandemia. “Trabajamos principalmente comedias costumbristas, porque contamos historias”, señala.
Respecto al origen de sus textos, explica que surgen de conversaciones sostenidas con pacientes, especialmente adultos mayores. “Ellos quieren contar su vida, dejar un legado, compartir enseñanzas. Desde hace cinco años comencé a grabar esas conversaciones. Ahí están las historias que luego suben al escenario”.



