Pirquineros de Andacollo: entre la recuperación y el desafío de proyectar el oficio
Para muchos pequeños mineros, mantener una faena activa implica no solo encontrar mineral, sino también acceder a sectores de trabajo, cumplir con la documentación requerida y disponer de condiciones mínimas de seguridad.
Las lluvias del reciente sistema frontal dejaron un escenario complejo para la pequeña minería de Andacollo. Faenas paralizadas, accesos afectados y terrenos que todavía impiden retomar plenamente el trabajo forman parte de una realidad que golpea con especial fuerza a quienes dependen de la producción diaria.
El presidente del Sindicato de Mineros Pirquineros de Andacollo, Luis Véliz, reconoce que la recuperación no será inmediata. “Estamos en tierra, esperando que mejoren las condiciones. No hay soluciones mágicas y sabemos que reactivar la pequeña minería puede tomar un par de meses. Lo importante es buscar alternativas para que quienes viven del día a día puedan salir adelante”, señaló.
La situación vuelve a poner sobre la mesa las dificultades de un oficio que sigue siendo parte de la identidad productiva y cultural de la comuna, pero que enfrenta altos costos, exigencias normativas, riesgos operacionales y la necesidad de incorporar tecnología.
En ese contexto, el sindicato ha fortalecido su organización y buscado alianzas que permitan sostener la actividad. Una de ellas es la relación construida durante los últimos años con Teck, la que, según Véliz, ha permitido avanzar en aspectos concretos sin reemplazar la responsabilidad ni el riesgo de cada productor.
Entre las medidas se encuentra la habilitación de puntos de trabajo dentro de propiedad minera de la compañía, donde los pirquineros pueden desarrollar sus faenas sin pagar regalías. “Si al minero le va bien, esa es su suerte; y si no encuentra mineral, también asume ese riesgo. Lo importante es que tiene la oportunidad de trabajar”, explicó el dirigente.
A ello se suma el apoyo técnico para elaborar declaraciones mineras y completar la documentación exigida por la normativa. Este acompañamiento permite formalizar las faenas, trabajar bajo los estándares requeridos y postular a programas estatales de fomento.
También se han entregado materiales para mejorar piques, instalar cables o reforzar sectores de trabajo, priorizando a quienes presentan mayores necesidades.
Véliz sostiene que la relación con la empresa ha evolucionado y que hoy existe una mayor disposición a escuchar al sector. Sin embargo, el desafío de fondo continúa siendo asegurar condiciones que permitan a la pequeña minería mantenerse en el tiempo y ofrecer oportunidades a nuevas generaciones.

Mirada de futuro
En este sentido, el sindicato impulsa un proyecto para construir una planta de procesamiento de minerales que permita modernizar la actividad. La iniciativa contempla nuevas tecnologías, la eliminación del uso de mercurio y menores tiempos de tratamiento, lo que podría hacer viable el procesamiento de minerales de menor ley.
Teck ha contribuido con la facilitación de un terreno y apoyo en los estudios técnicos, pero el proyecto responde a una aspiración levantada por los propios pirquineros: contar con infraestructura que les entregue mayor autonomía y permita sostener la actividad más allá de la presencia de la gran minería.
“Queremos dejar una minería preparada para las nuevas generaciones, con más tecnología y sin mercurio. Vamos paso a paso, pero creemos que es un proyecto que marcará el futuro de la pequeña minería en Andacollo”.
Mientras las faenas afectadas esperan mejores condiciones para volver a operar, el sector enfrenta una tarea inmediata y otra de largo plazo: recuperarse de la emergencia y construir una minería artesanal más segura, formalizada y capaz de seguir siendo una fuente de trabajo e identidad para Andacollo.



